Visión del artista Romantico frente al mundo y materialización el acto creativo

El Impulso central del artista romántico era "librarse de lo convencional"

El Artista romántico se caracteriza por la incansable búsqueda de trascender las limitaciones expresivas de las formas heredadas (Clasicismo y Barroco) y los modelos a seguir, regidos por la consigna de 'librarse de lo convencional'. Aspira a lo infinito a través de la música, especialmente la instrumental, vista como el arte más excelso y lenguaje puro del sentimiento.

El Autentico Espirítu Faustico

El artista romántico se percibe como un ser único y aislado, cuya sensibilidad excepcional lo coloca en un perpetuo conflicto entre su mundo ideal y la realidad exterior mundana (lo fenoménico o las apariencias).

Esta visión alimenta un auténtico espíritu fáustico (ejemplificado por Beethoven), que impulsa al artista, erigido en "modelo romántico", a una búsqueda ambiciosa e irrefrenable por trascender dicha realidad. Su arte, visto como un llamamiento sagrado, tiene la misión de explorar lo infinito y el anhelo (Sehnsucht) (lo nouménico o la esencia de las cosas), demandando una contemplación en aislamiento espiritual.

El Sublime Acto de Crear Música

La música fue exaltada como el arte romántico y sublime por excelencia, pues se la consideró el lenguaje universal de los sentimientos. Al no tener relación con palabras o imágenes concretas, era posible expresar lo que para el lenguaje racional resultaba inalcanzable. Además, enlazada con el ideal de Schopenhauer, la música era la expresión inmediata de la Voluntad, capaz de conectarse directamente con la esencia de las cosas o, como Kant lo denominó, la cosa en sí (lo nouménico). Del mismo modo, el quehacer artístico se elevó a la categoría de Kunstreligion (Arte-Religión), denominando el acto creativo como un Llamamiento Sagrado, donde el artista llegó a ser considerado una suerte de Sacerdote o Profeta